La evolución de la soldadura a lo largo de la historia

historia soldadura
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¿Creías que la soldadura era un trabajo moderno? ¡Pues de eso nada! La soldadura se remonta a la Antigüedad y hoy vamos a adentrarnos un poco en el fascinante mundo del engarce de metales.

Origen de la soldadura

Tenemos constancia del uso de la soldadura por primera vez en la Edad de Bronce. Se hacían pequeñas cajas de metales nobles encajadas por presión, una forma primitiva de soldadura.

Durante la Edad de Hierro, los egipcios trabajaban la joyería mediante engarce fundiendo pequeños trozos de metal. Prueba de ello son los numerosos restos arqueológicos para este fin que se han encontrado en las posteriores excavaciones.  

La consolidación del arte de soldar

Será en la Edad Media cuando la soldadura se convierta en un oficio imprescindible para la sociedad. 

La fragua era el instrumento por excelencia del herrero, que forjaba y modelaba el hierro y el cobre mediante golpes con el martillo. La fragua era un horno, normalmente sostenido por ladrillo o piedra, elementos no conductores de calor. Mediante un fuelle, el herrero enviaba aire de forma horizontal que avivaba o disminuía el calor de la forja. 

La soldadura moderna

En 1863, Edmund Davy descubrió el acetileno, un gas altamente reactivo y explosivo, pero no será hasta 1881 cuando el ingeniero eléctrico francés August de Meritens lo emplea para unir placas de plomo utilizando calor de arco. Un estudiante suyo fue quien patentó esta fórmula de soldadura, antecesora directa de la que hoy conocemos. 

A partir de este momento, las técnicas aplicadas a la soldadura evolucionaron muy deprisa, llevándonos a los procesos robotizados y automatizados que conocemos hoy. 

¿Te ha parecido interesante este pequeño viaje por el arte de soldar?