Oxicorte o plasma: cómo elegir el método de corte adecuado
En el sector del metal, cortar bien es tan importante como soldar correctamente. La elección del método de corte influye directamente en la calidad del acabado, en el tiempo de trabajo y en el coste final de cada proyecto. Entre los procesos térmicos más utilizados destacan dos: el oxicorte y el corte por plasma. Ambos cumplen funciones similares, pero su comportamiento, aplicaciones y resultados son muy distintos.
Conocer sus diferencias permite tomar decisiones más acertadas en taller, obra o fabricación industrial.
Oxicorte: un método clásico que sigue teniendo su espacio
El oxicorte es uno de los procesos más tradicionales para el corte de acero. Funciona mediante el calentamiento del metal con una llama y la posterior aportación de oxígeno, que provoca una reacción de combustión controlada. Este sistema permite separar el material aprovechando la propia oxidación del acero.
Es un método especialmente habitual en trabajos estructurales, mantenimiento industrial y entornos donde se trabaja con grandes espesores.
Principales ventajas del oxicorte
Una de sus grandes ventajas es la sencillez del equipo y su coste relativamente bajo. No requiere sistemas eléctricos complejos y puede utilizarse fácilmente en exteriores o en obra. Además, es muy eficaz cuando se trata de cortar acero al carbono de gran espesor, donde otros métodos pueden perder eficiencia.
Limitaciones a tener en cuenta
El oxicorte no es adecuado para todos los materiales. Su uso se limita principalmente al acero al carbono, y la calidad del borde presenta escoria. Esto implica, en muchos casos, operaciones posteriores de limpieza o rectificado. Además, la velocidad de corte es menor en comparación con procesos más modernos.
Corte por plasma: precisión, velocidad y versatilidad
El corte por plasma es una tecnología más avanzada que utiliza un arco eléctrico para ionizar un gas y generar un chorro de plasma a muy alta temperatura. Este chorro funde el metal y lo expulsa con gran precisión, permitiendo cortes rápidos y limpios.
Se ha convertido en una solución habitual en talleres de fabricación metálica, calderería, mantenimiento industrial y producción en serie.
Ventajas del plasma
Una de sus grandes fortalezas es la versatilidad: permite cortar distintos metales conductores como acero al carbono, acero inoxidable o aluminio. La velocidad de corte es muy superior a la del oxicorte, especialmente en espesores finos y medios, y el acabado suele ser mucho más limpio, con menor deformación térmica.
Además, el plasma se integra fácilmente en sistemas automatizados y mesas CNC, lo que lo hace ideal para trabajos repetitivos o de alta precisión.
Aspectos a considerar
La inversión inicial suele ser mayor que en sistemas tradicionales, y es necesario contar con suministro eléctrico y aire comprimido de calidad. En espesores muy elevados, su rendimiento puede verse limitado frente a otros métodos térmicos.
¿Qué proceso elegir según el tipo de trabajo?
No existe un método “mejor” de forma absoluta, sino uno más adecuado para cada situación.
El oxicorte sigue siendo una opción válida cuando se trabaja con grandes espesores de acero al carbono, en entornos abiertos o cuando se prioriza la sencillez del equipo.
El plasma, en cambio, destaca en trabajos que requieren rapidez, precisión, buen acabado y compatibilidad con distintos materiales.
La elección correcta permite reducir trabajos, mejorar la productividad y facilitar los procesos posteriores, como la soldadura o el montaje.
El corte como parte del proceso de fabricación
En cualquier proyecto metalúrgico, el corte no es una operación aislada. Forma parte de un flujo de trabajo en el que intervienen la preparación del material, la soldadura, el ensamblaje y el acabado final. Por eso, comprender cómo afecta cada método al material —en términos de calor, deformación y calidad del borde— es clave para obtener buenos resultados.
Una mala elección en el proceso de corte puede generar problemas posteriores que encarecen el trabajo y aumentan los tiempos de producción.
Conclusión
Tanto el oxicorte como el corte por plasma siguen siendo procesos fundamentales en la industria del metal. El primero destaca por su simplicidad y eficacia en grandes espesores, mientras que el segundo aporta velocidad, precisión y versatilidad en una amplia variedad de aplicaciones.En Formavigo, apostamos por una formación que no se queda en la teoría, sino que ayuda a entender cuándo utilizar cada proceso y por qué, preparando a los profesionales para enfrentarse a situaciones reales de taller, obra y fabricación industrial.

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