Mujeres soldadoras: avances en la inclusión de la mujer en la profesión

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Tradicionalmente, la soldadura ha sido un oficio entendido para hombres. Como tantos trabajos asociados al trabajo físico, la soldadura siempre ha estado muy masculinizada y la tasa de inclusión femenina ha sido muy baja. 

Afortunadamente, los tiempos cambian y esta es una salida profesional que escogen cada vez más compañeras.

Las mujeres en el mundo de la soldadura

Fue en Estados Unidos donde se producen las primeras inclusiones de mujeres en esta profesión. 

Antes de la Segunda Guerra Mundial, las mujeres estadounidenses (y no solo) desarrollaban el rol de amas de casa en un altísimo porcentaje de casos. Salvando enfermería o docencia escolar, prácticamente todas las carreras profesionales estaban ocupadas exclusivamente por hombres.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial y la entrada en el conflicto de los Estados Unidos, dejó al país sin mano de obra masculina, teniendo que incorporarse a todo tipo de trabajos las personas que no iban destinadas al frente de batalla, es decir: mayoritariamente mujeres.

Las fábricas necesitaban seguir produciendo e incorporaron a las mujeres a todo tipo de trabajos. Por supuesto, la soldadura no fue una excepción ya que la industria bélica y la naval necesitaba mano de obra urgente.

Fue en este contexto en el que aparecen las primeras soldadoras. Mujeres que tuvieron que aprender rápidamente un oficio con el jamás se habían encontrado antes.

Las mujeres en la soldadura a día de hoy

El avance en materia de educación e inclusión es visible (aunque todavía insuficiente) en sectores que, como la soldadura, estaban casi exclusivamente ocupados por hombres.

A día de hoy podemos enorgullecernos de que muchas compañeras hayan escogido la soldadura como salida profesional y, qué decir tiene, que son ¡las más luchadoras y competentes del sector!

La motivación es una parte fundamental de cualquier proceso de aprendizaje. El oficio de soldadora o soldador tiene una parte importante de práctica y reafirmación para la que es necesario estar estimulado positivamente. En este sentido, introducirse en un entorno que, a priori puede parecer adverso para una mujer y en el que, lamentablemente, no han tenido muchos referentes, convierte a todas esas soldadoras profesionales que hoy tenemos en auténticas pioneras en la ruptura de clichés y estereotipos.

Aproximadamente un 5% de los soldadores profesionales son mujeres a día de hoy. Es verdad que quedan todavía muchas barreras que romper pero, con motivo de este 8 de marzo, queremos reivindicar a todas nuestras soldadoras y animar a las mujeres a escoger una profesión tan versátil y con tanta salida profesional como es la soldadura.

¡Feliz día, mujer!